Regresé en tiempo récord de una hora y media desde el sur de
Ciudad de México. Quienes la conocen saben que las distancias no son ni breves ni tranquilas. Digamos que cruzar la ciudad equivale a descubrir el
Nuevo Mundo armado con una goma de mascar y dos cerillos. Es complicado. Pero lo logré. Valga una brevísima crónica:

Coyoacán significa "lugar de coyotes" y estaba tan lindo recién conquistado, que
Hernán Cortés mandó construir su villa de descanso ahí.
El caso es que nos vimos
Falgord,
Javo, los alumnos del curso actual, colaboradores y amigos de la estación de radio donde
Javo trabaja. Lamentablemente
echris no pudo llegar porque está enfermita (¡recupérate pronto!) pero hemos quedado en organizar una próxima comida.
Fue una reunión reposada, muy tranquila (yo me encontraba tan equilibrada que
Javo me preguntó genuinamente preocupado si me pasaba algo malo porque no estaba parlanchina y diciendo babosadas) y al final, debido al clima y a las grandes distancias, me retiré la primera cuando estaban a punto de comprarse unos ricos helados.
Comimos
POZOLE:

My rico (de pollo, aunque lo pedimos originalmente de cerdo pero no tenían ¬_¬)
Javo fingió indignación pero no conseguimos que bajaran el precio XD
Además, como se trataba de un lugar especializado en comida de una hermosa región mexicana del sur del país (
Oaxaca), quisimos probar suerte con la comida exótica y pedí una ración de
saltamontes fritos (
chapulines). Todos, excepto nuestro profe, comimos. Saben chistoso XD

Además de comer, estuvimos platicando desde asuntos relacionados con la historia del doblaje mexicano hasta chistes de todo tipo. Cuando la comida estaba terminada,
Falgord y yo bebimos un delicioso café de grano con canela y endulzado con
piloncillo, un tipo de azúcar natural típico del país. Estuvo rico.
Enseguida pagamos democráticamente (dividimos la cuenta final entre todos) y dimos una vuelta en el centro de
Coyoacán. Pasamos por una librería famosa (
Gandhi) y por fin me compré mi morral emblemático de la tienda y un libro maravilloso a precio de risa:
Crónica Mexicana de
Hernando de Alvarado Tezozomoc, nada menos que el nieto de
Moctezuma II, el último emperador azteca. Costó 2 euros.

Feliz con mi adquisición juzgué conveniente huír y educadamente me despedí. Sin duda estuvo muy bien, y debido a la conversación
Javo me encargó hacer un itinerario para la siguiente vez. Estoy pensando en visitar el
Centro Histórico (esta vez nos fuimos hasta el sur) a mirar obras de arte y luego de eso comer una rica
sopa azteca. Si estás en la
Antigua Tenochtitlán, justo es comer algo que imita su grandeza. Por que la
sopa azteca es divinamente grandiosa XD
Ya veremos.
Dejo hasta aquí la crónica e incluyo foto al paso de los chicos a media calle contándose chistes:

Divertido, pero yo estaba espesa. Supongo que es el clima, el momento del mes que no me gusta y la digestión XD
Antes de irnos:
Hiroki es AMOR. Y hoy debe estar cansado por su par de conciertos... ¡¡¡Habrá DVD!!!